En esta época en que la conciencia ecológica y el respeto por los animales se ha convertido en una constante, nuestras mascotas empiezan a recibir un trato cada vez más parecido al de los humanos. Nos hemos percatado de que poseen más necesidades de las que pensábamos. Una de ellas se refiere a la protección contra el frío y la lluvia.
No es cierto que el pelaje de los animales los proteja totalmente de éste; especialmente si por alguna dolencia pierden más pelo de lo normal, por ejemplo, las mascotas sufren igualmente por las inclemencias del tiempo, aunque con menos intensidad que nosotros. Por eso es usual que en nuestros días se hable de abrigos para perros. El uso de esta indumentaria no se extiende a otras mascotas pues los gatos, por mencionar otro tipo de mascotas, son totalmente reacios a llevar prendas de vestir (salvo collares) y otros son muy pequeños para vestirlos.
Los abrigos para perros pueden ser confeccionados directamente por sus dueños (en internet puedes encontrar varios vídeos que te enseñan a hacerlo) o comprados a tiendas especializadas. Existen varias empresas que se dedican a fabricarlos, como Petlife, Anorak, etc. Sus precios son tan variados como razas caninas hay y se adaptan a todos los bolsillos. Hay, por supuesto, distintos tipos de abrigos: con o sin capucha, abrigados para el invierno, ligeros para la primavera y, por supuesto, impermeables (muy útiles para la época de lluvia).
Aunque parezca exagerado, los abrigos para perros tienen sus tallas. ¿Cómo saber la talla de tu perro? Pese a que normalmente los fabricantes la establecen en base a la raza y edad de la mascota, lo más recomendable es que la tomes tú mismo, usando una cinta flexible. Deberás medir el largo (desde el cuello hasta donde comienza la cola) y el grueso (la circunferencia del cuerpo en su parte más gordita, es decir, la que pasa por la parte delantera).

