Si ya te has decidido y vas a guardar tus abrigos hasta la temporada que viene, te daremos algunos consejos sobre cómo debes hacerlo en función del tejido con el que estén fabricados o si son de cuero, o piel. Pero recuerda que en algunos puntos la primavera es engañosa y hay fríos que vuelven, puedes dejar las chaquetas o capas más a la mano.
Si tienes un abrigo de piel natural de pelo largo lo más recomendable es que lo lleves a una peletería para que ellos te lo guarden durante el verano en cualquiera de sus cámaras.
Aunque pueda parecer una opción cara no lo es, por un lado te aseguras el bienestar absoluto de la prenda, por regla general estas tiendas tienen seguros, y además no te ocupará espacio en tu armario.
Antes de guardar cualquier prenda definitivamente hasta la temporada siguiente llévala a la tintorería, quedará como nueva, y parecerá que estrenas abrigo cada otoño. Después cuando la recojas avisa que no la vas a sacar de la bolsa, o lleva la tuya de tela para que te la guarden en ella, no dejes las prendas en los plásticos y ¡ojo con las perchas, que no sean más grandes que los hombros!
Si decides lavar tú misma las prendas de abrigo, porque no las ves manchada, no eches demasiado detergente, sé tacaña en su uso, y nada de lejía ni suavizante.
Asegúrate que no hay humedades en el armario o el lugar donde vas a guardar tus abrigos.